Veneno de abeja: ¿el botox natural?

Toxina botulínica para las arrugas de expresión

Toxina botulínica para las arrugas de expresión

Una conocida firma de cosméticos ha lanzado al mercado una nueva línea de productos con veneno de abeja.

La teoría es que el veneno de abeja produce un “efecto botox” y mejora las arrugas en las zonas donde es aplicado.

Durante años se ha utilizado en medicina tradicional las picaduras de distintos animales para conseguir efectos muy variopintos.

En la edad media eran las sanguijuelas las que se clavaban en la piel para “purificar la sangre”, posteriormente fueron venenos de serpiente, luego le llegó el turno a la baba de caracol y en la actualidad se utilizan las picaduras de abeja con distintas intenciones.

En un artículo publicado por la agencia Reuters, un filipino pretendía demostrar como la apiterapia, permitir que unas abejas piquen de forma controlada a un individuo con finalidades terapéuticas, ayudaban a recuperar a un señor que había padecido un ictus (accidente vascular cerebral o embolia) y como sorprendentemente el brazo paralizado después de sendas sesiones de picaduras recuperaba parte de la movilidad.

Dicho filipino, que por lo que se ve frecuenta poco las salas geriátricas de nuestros hospitales, debería saber que en las fases iniciales de los ictus existe una frecuente recuperación espontánea por lo que un caso sólo, no tiene absolutamente ningún valor para determinar si la recuperación fue espontánea o gracias al aguijón de los himenópteros.

Inyectada de forma intramuscular la toxina botulínica provoca una parálisis muscular transitoria

Inyectada de forma intramuscular la toxina botulínica provoca una parálisis muscular transitoria

El Botox®, Vistabel® o toxina botulínica es un veneno muy potente producido por el clostridium botulínicum que se inyecta dentro de los músculos a dosis muy bajas para provocar una parálisis transitoria de los mismos. Si un terapeuta hábil me inyecta en el músculo corrugador del entrecejo algunas unidades de dicha toxina voy a dejar de fruncir el entrecejo durante algunos meses y por tanto mi frente se verá más lisa y con menos arrugas de expresión.

Este es el efecto que a nivel sistémico se podría producir si una persona ingiriera de forma accidental grandes cantidades de dicha toxina. Y de hecho, en esta dirección partía la advertencia de nuestras abuelas con las latas de conserva en mal estado. Si te comías una lata en conserva caducada podrías llegar a morir! rezaban nuestras abuelas con toda la razón. En algunas latas que habían estado mal envasadas, proliferaba el clostridium botulinicum que generaba dosis ingentes de toxina botulínica, el pobre comensal que se zampaba aquel manjar, padecía una parálisis progresiva que le llevaba a la muerte por falta de respuesta de los músculos respiratorios.

Una situación muy parecida es la que se podía observar en los míticos jíbaros del amazonas que untaban las puntas de sus flechas con curare para paralizar transitoriamente a sus víctimas y así poder llegar a ellas sin tener que correr.

En ningún caso el veneno de abeja aplicado externamente en forma de cosmético puede llegar a penetrar en el músculo y provocar una parálisis controlada o efecto botox.

Lo que si que puede producir en casos desafortunados es una reacción alérgica severa, por lo que mucho ojo con esta nueva línea cosmética.

Para leer  el artículo publicado por Josep Fita en La Vanguardia pulse aquí.

Ramon Grimalt
Grimalt Dermatologia
Enero 2014

2017-11-07T18:12:05+00:00