¡No son hongos!

No son hongos!

No son hongos!

Por algún motivo difícil de entender lo primero que pasa por la cabeza a la mayoría de personas ajenas a la dermatología frente de cualquier tipo de mancha encima de la piel es: -que no sean hongos.

Y no, señores, en la mayor parte de las ocasiones no son hongos!

Como algunos sugieren, detrás de esta confusión es posible que pueda existir una cierta colaboración de la industria.

Y de hecho los miles de euros anuales que nuestro país gasta en antifúngicos (antibióticos que matan hongos) crece de forma alarmante año tras año.

Y por el contrario la exigua población de hongos que coloniza nuestro tegumento se mantiene tristemente estable.

Tías, vecinos, compañeros del gimnasio, farmacéuticos e incluso un buen número de amigos cabeceras, ante la dificultad de hacer un diagnóstico preciso de la enfermedad de la piel que la persona presenta, optan por de entrada tratarlo como si de hongos fueran. Y si no lo son, entonces ya irán al dermatólogo.

Ante el periodo de crisis en el que nos encontramos y ante el creciente recorte en gasto sanitario que entre todos debemos procurar conseguir, desde el gremio de los dermatólogos nos gustaría colaborar con nuestro granito de arena.

No señores, no son hongos.

En nuestro medio y en nuestro entorno, en las condiciones de vida de la mayor parte de nuestra población, cualquier mancha de la piel que una persona se vea pueden corresponder a muchos diagnósticos pero es altamente improbable que se trate de hongos.

Aquellos pies que se pelan en primavera, aquellas vejigas que se rompen y pican como demonios, esa piel seca en la cara interna de los muslos, la rojez en el escroto o el picor entre las nalgas y por no hablar del escaldado de las axilas o debajo los pechos más bien generosos: no, no son hongos.

Hay un montón de enfermedades dermatológicas con tendencia a la recidiva y que mejoran de forma espontanea transitoriamente que van y vienen a lo largo de la vida de las personas que las sufren por tener una predisposición genética.

Estas enfermedades paradójicamente pueden mejorar con tratamiento por hongos, como deberían también curado con una crema de Nivea o poniendo fomentos de agua de tomillo: es decir habrían resuelto solas sin necesidad de ningún tratamiento, porque es la propia enfermedad la que tiende a hacer brotes y mejorar en respuesta a los cambios climáticos.

Esta falsa sensación de que el tratamiento para hongos el año pasado me fue bien es lo que hace que muchas personas vuelvan a solicitarlo a su farmacéutico o peor a su médico del CAP, para evitar parte o todo su coste y así perpetúan el error.

De cada 100 pacientes tratados por hongos que vemos en nuestra consulta, 99 no presentan hongos.

¿Y como lo puedo hacer para saber si realmente son hongos o no?

Mire de entrada sus codos, si nota que tiene tendencia a tener la piel un poco áspera, más oscura o más blanquecina, pase la mano por la parte posterior del brazo en la zona del tríceps y si allí percibe como unos granitos de piel de gallina, vea los talones de sus progenitores o sus mismos y si son secos y tienen tendencia a agrietarse entonces es muy probable que la mancha que tiene en la piel no sean hongos.

Haga memoria e intente pensar si ha tenido periodos de descamación o de caspa, vea la piel de alrededor de la nariz y si tiene tendencia a ponerse roja o pelarse, si tener picor dentro de las orejas o si a veces las cejas o incluso las pestañas descaman, la mancha nueva que le han dicho que son hongos, es altamente probables que no lo sea.

El error se grave, extenso, generalizado, parece como si dentro de la cabeza del médico no dermatólogo, un gran y único diagnóstico provocara una obstrucción de pensamiento y no permitiera que otra alternativa patológica pudiera fluir de entre aquellas cansadas neuronas .

De lejos las patologías que más a menudo se confunden con los hongos son el eczema y la psoriasis, patologías altamente prevalentes que con todas sus variedades clínicas pueden realmente llevar a cierta confusión.

Una sencilla llamada al lector, la próxima vez que su amigo, pariente, compañero de trabajo o de gimnasio o farmacéutico le aconseje un antimicótico, les recuerdo que los farmacéuticos no pueden recetar, no lo compren, no les hagan caso.

No sólo ahorrarán un montón de duros sino que su piel también lo agradecerá.

Sólo traten por hongos lo que haya sido cultivado. Sólo permita atiborrarse a su ya castigado hígado de nuevos medicamentos en el caso de que exista una comprobación de que efectivamente el cultivo demuestre que allí hay hongos.

Es como si quisiéramos tratar una anemia sin hacer una sencilla analítica de sangre, sólo mirando la mala cara o oscuras ojeras que nos afean el rostro.

¿Verdad que no lo admitirían?

Para terminar de machacarlo el número de cultivos micológicos que se piden cada semana ha ido disminuido de forma alarmante, como si todos los médicos, fruto de una inspiración divina, e impulsados por una industria punzante y potente, de golpe vieran un único diagnóstico posible a todas las erupciones cutáneas.

Y para más inri, la situación llega a ser grotesca cuando el paciente que ha sido tratado durante meses por unos hongos que no tiene y que por tanto no se curan con el tratamiento dice-es que me han dicho que los hongos cuestan mucho curar!. -Señores míos, Claro que cuestan de curar  sobre todo si no lo son!

En el caso de que una enfermedad no responda al tratamiento lo primero que hay que hacer es plantearse si el diagnóstico es erróneo.

Por último permitan una última observación, y quizás la más importante de todas. Una piel sana, una piel sin heridas cortes, eczemas o psoriasis no puede ser colonizada por ningún tipo de infección. Las bacterias, los hongos y los virus necesitan de una vía de entrada para poder infectar la piel.

Si yo pongo mis manos sanas dentro de un cubo repleto de estiércol de vaca, no agarraré ninguna infección en la piel. Si por el contrario en mi piel hay un pequeño corte, un arañazo, un eczema, o cualquier tipo de patología que rompa la sofisticada barrera hidrolipídica que nos protege entonces si que podré coger una infección.

Es como si nos hiciéramos un corte y este corte se infectara. Uno se puede preguntar:-que tengo? un corte o una infección? Si ustedes quieren: ¡traten la infección! pero después habrá que poner puntos en la herida!

En resumen, si la piel se ha infectado es que aquella piel no esta bien y por lo tanto necesita tratamiento de la patología de base que la ha provocado.

Ramon Grimalt
Grimalt Dermatología

2017-11-07T19:04:07+00:00