¿Qué es lo más valorado en un médico?

Durante un viaje reciente tuve la suerte de observar en una estantería central de una librería de aeropuerto centenares de ejemplares apilados de un bestseller de los que se venden en América a raudales. El libro se llama “The Outliers” de M. Gladwell (1). El número de copias que se vendían me sorprendió y me hice con un ejemplar. Los invito vivamente, si tienen la oportunidad, a disfrutar de su lectura. Precisamente en este libro encontré algunas respuestas en cuanto a la cuestión de si estaremos dejando en la calle a los mejores cuando aplicamos el candidatos las pruebas de acceso a los Estudios de Medicina.

Los exámenes restrictivos de acceso a la facultad de medicina pueden seleccionar a los candidatos menos adecuados para ejercer la profesión de médico.

Los exámenes restrictivos de acceso a la facultad de medicina pueden seleccionar a los candidatos menos adecuados para ejercer la profesión de médico.

Este año 2015 las pruebas de acceso a las facultades de Medicina en España han alcanzado un nuevo record. Para poder conseguir una plaza en la Universidad de Barcelona (UB) era necesario obtener un 12,69 sobre 13 como nota de la selectividad. Podemos interpretar que si el estudiante ha perdido brillo en su expediente del bachiller, luciendo uno o quizás dos “lastimosos” notables, en cualquiera de los dos cursos del bachillerato, podría no poder alcanzar el punto de corte necesario para conseguir la tan deseada plaza y estudió medicina en la UB. Hay que tener excelente en todas las asignaturas, incluso a la educación física, y hay que pasar la prueba de selectividad con un resultado más que óptimo …, que tenga un día brillante y más suerte con la elección de los temas … que no tenga problemas de salud y ….

Nos podemos plantear ¿lo estamos haciendo bien? tiene algún sentido ese nivel de exigencia? Realmente, eligiendo de esta manera a nuestros futuros estudiantes de medicina que estamos consiguiendo ?, ¿cuál será el perfil de estudiante de medicina que conseguiremos? Seguramente sólo los bachilleres más estudiosos, con una total dedicación al estudio, los más aplicados, aquellos y aquellas, que antes llamábamos “empollones”, serán los únicos que podrán acceder al conocimiento de la medicina; es esto lo que realmente desea nuestra sociedad? Posee alguien tal verdad para poder afirmar que los más dedicados al estudio durante su etapa de bachiller serán los mejores médicos ?. Hay algún tipo de evidencia que lo demuestre?

El mencionado libro de Gladwell sobre los valores atípicos invita a la reflexión: ¿qué podría ayudarnos para hacer una elección y poder escoger aquellos que podrían ser los mejores profesionales de la medicina? Piense que hay que valorar en los licenciados de Medicina vez de hacer una entrevista de trabajo. Si hubierais de escoger un nuevo adjunto de su centro sanitario, que valoraríamos: sólo conocimientos, habilidades? La respuesta parece bastante compleja.

Es probable que lo que permita acceder a un puesto de trabajo o en un terreno más cercano, a tener amigos, pareja o trabajar en grupo sea su empatía o su capacidad de conectar o comunicarse. Alguien puede creer que los más estudiosos serán los más empáticos? Sería posiblemente una pretensión bastante absurda.

Los exámenes orales y las entrevistas personales pueden ayudar a seleccionar a las personas con más capacidad empática.

Los exámenes orales y las entrevistas personales pueden ayudar a seleccionar a las personas con más capacidad empática.

Al contrario, las personas encerradas en casa, aquellas que pasan más horas estudiando, serán seguramente menos sociales, con mejores notas pero con peores habilidades empáticas. Tienen menos tiempo para dedicar a los amigos, ir al cine o relacionarse con otra gente, ya que tendrán que pasar mucho tiempo delante de libros u ordenadores

Si nuestro estudiante pertenece a un grupo de excursionistas, a un conjunto musical, forma parte de un equipo de fútbol, va a clases de pintura, le gusta bastante el cine o colabora con una ONG, probablemente tendrá menos tiempo para estudiar pero dispondrá demás oportunidades para relacionarse con los demás y “vivir”. En un estudio les preguntaban a los pacientes después de ser visitados: que es lo que más ha valorado de su médico ?. La respuesta más repetida fue: su capacidad de escucharme, su empatía.

Estamos realmente aplicando el filtro que buscamos? O de una manera absurda nos estamos quedando con los estudiantes menos adecuados para desarrollar nuestro precioso y vocacional oficio ?, aquel que llena nuestras vidas y nos motiva a seguir enseñando en la Universidad.

Si comparamos el coeficiente de inteligencia (CI) de una persona muy inteligente, como Einstein, que lo tenía de 150, con el que tiene el último ganador de un concurso muy popular de una TV americana, del tipo “quiere ser millonario?” que era de 195, alguien podría afirmar que esta persona es mas listo o más sabio que el mismo Einstein? Recuerdan lo que les pasaba a la escuela al propio Einstein, a Steve Jobs y al mismo fundador de Microsoft, Bill Gates? Piensan que fueron alumnos muy aplicados ?, creen que eran los más estudiosos? En realidad los tres tenían una cosa en común: eran sin duda los más intuitivos.

Conseguimos con nuestro sistema de filtro y el examen de acceso a la Universidad dar opciones a los más intuitivos, con exámenes más severos y con notas de corte más duras? Creen que los premios Nobel salen principalmente de Oxford o de Harvard o de las universidades con la nota de acceso más alta? Pues para la gran decepción de los directores de los programas de estas prestigiosas universidades no, no es así.

Los test de inteligencia abiertos son otros sistemas para valorar las capacidades de las personas. Un ejemplo clásico: se pide a una persona que en una hoja de papel escriba en 35 segundos lo que podría hacer con una sábana o con un ladrillo. Aquellos que tengan un gran CI pero poca intuición podrán escribir 4-5 opciones, pero los que tengan una gran intuición o imaginación podrán llenar las dos caras. No hay duda de que son necesarios unos mínimos y si queremos tener buenos médicos necesitan que las personas tengan por lo menos un CI entre 120-130, pero a partir de ahí un estudiante con 150 forzosamente no será mejor que uno con 140.

Un situación similar se podría aplicar a los jugadores de baloncesto, un jugador de 210 cm no debe ser necesariamente mejor que uno de 200 cm. De forma obvia existen otros factores como la movilidad, la visión de juego, la capacidad de leer la jugada y posicionarse en la pista. De todos modos hay que remarcar que a una persona de sólo 160 cm le será muy difícil poder competir en una liga como la NBA.

Las entrevistas personales de acceso a la Universidad sin duda pueden ayudar a solucionarlo. Pero no será fácil poder formar a entrevistadores bien calificados y que no sean influenciados por factores de “ruido externos”, ni tampoco disponer de 15 ó 20 minutos para cada estudiante, a fin de poder valorar si será un buen candidato a comenzar su formación como médico.

Si buscamos la excelencia en la docencia nos debemos replantear nuestro método de filtro en el acceso a nuestra facultad, a fin de que dentro de unos años tengamos los mejores médicos y no perdamos los mejores estudiantes que puedan llegar a ser los mejores médicos. Sería muy triste observar que en unos años las universidades privadas que utilizan otros métodos de selección y que ahora están acogiendo en algunas ocasiones los alumnos que “no tenían suficiente nota” estuvieran formando a los mejores candidatos a mejores médicos.

Dr. Ramon Grimalt
Professor Titular de Dermatologia
Universitat Internacional de Catalunya
www.grimalt.net

Referencia bibliogràfica
Gladwell M. Outliers: The Story of Success. Little Brown & Co. Ed. New York, Boston, Londres 2008. (Versión en español: “Fuera de Serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no”. Santillana Ed. Madrid, 2010)

Artículo original en: http://practicareflexiva.pro/ca/que-es-el-mes-valorat-en-un-metge/

2017-10-09T17:24:21+00:00