Alergia a las plantas

Tu piel, ¿una máquina de retratar?

Eran otros tiempos. Hace ya muchos años que el gran armario  que en casa había constituído mi querido laboratorio fotográfico para revelado en blanco y negro, ampliado, diapositivas para comunicaciones en congresos de fondo azul y texto en blanco, quedó convertido en armario adicional para enseres de cocina. Hoy en día incluso los no amantes de hacer fotos llevan sin parar una cámara fotográfica consigo, incorporada a su teléfono móvil.

Por cierto, en la actualidad esta cámara utilizada en la propia piel enferma del propietario del móvil, puede ayudar al diagnóstico de sus lesiones cuando éstas casi ya han remitido, llegado, cuando se ha podido, el día de la consulta. Cientos de ojos fotográficos nos espían en la calle sin parar, en los comercios, en mercados, en oficinas bancarias, con resultado de multas en carreteras.

Fitodermatosis: a menudo la forma de la planta queda retratada en la piel.

Fitodermatosis: a menudo la forma de la planta queda retratada en la piel.

Bañistas de playa / bañistas de río. Fitofotodermatitis.

Permitidme resaltar que a veces nuestra piel propia actúa como cámara precisa. Con el buen tiempo y calor, aquéllos que disponen de río no necesitan sentir tumultos molestos de playas: arena gruesa por rocosa, o muy fina y pegadiza, toallas enterradas en la arena, transistores conectados,  niños que lloran, humo de fumadores, pies en alta profusión, y aceitadas corpulencias que siguen a estos pies.

Contrastando con ello, los ríos suelen estar orillados de verde hierba, mullida  y fresca.

Y en parajes solitarios. ¡Qué placer tumbarse así, sin toalla, nuestra espalda goteante, saliendo del agua fría, en un día de  buen sol! Mientras la delantera del cuerpo se seca, la espalda machaca hierba. La planta así maltratada libera substancias químicas sobradamente conocidas por los dermatólogos que se llaman psoralenes o furocumarinas, que quedan adheridas a la piel de la espalda del bañista.

Cuando llega el momento de pasear por el verde, el sol incide sobre esta espalda manchada de jugo de plantas. Una fracción concreta del espectro de los rayos solares (longitud de onda UV-A, 320-380 nanómetros) fotoactiva los psoralenes de la planta y provoca una quemadura que podemos etiquetar como una fotocopia de la planta en la piel de la espalda. De regreso a casa, sin saberlo, el bañista de río se lleva la fotocopia en la piel, pero ésta no apacece hasta un día después.

Y es tan preciso este proceso “fotográfico”, que un botánico puede interpretar, viendo la espalda, cuál fue la planta causante, con una imagen perfecta del tallo, las ramitas, las hojas. La quemadura irá empeorando, y a las 48-72 horas la imagen a menudo pierde su precisión por formarse grandes ampollas.

Hemos echado mano de un joven bañista de río. Pero en realidad, el problema dermatológico de las llamadas fitofotodermatitis (eczemas por plantas (phyto) con ayuda de la luz solar) lo constituyen los casos profesionales en trabajadores que tocan apio, perejil, zanahorias, ruda, limones, lima, y otros vegetales, en pleno sol.

En estos casos las ampollas aparecen en las manos y en los antebrazos. Para los dermatólogos resultan cuadros inconfundibles desde el primer momento. En raras ocasiones, ampollas “por quemadura” en los dedos de niños han podido ser confundidas con cuadros de abusos infantiles (quemados con cigarrillos).

Lime_Blossom-300x225Algunas de estas lesiones, meses después de curadas, reaparecen en forma de manchas y líneas oscuras. Y a menudo sucede que el proceso agudo no fué  intenso y pudo pasar desapercibido, y la primera noticia lo constituye una foto vieja “en sepia” en la piel, meses después del baño en el río. La imagen vuelve a ser precisa. No es menester acudir al botánico.

Disponemos de atlas y fotos  de plantas para enseñar al paciente aquéllas que debe evitar. Quizá cabe advertirle que hay personas que salen a tomar el sol, provistos de una toalla.

No se trata de un proceso alérgico. La alergia a las plantas existe, pero es otra cosa. Las “fitofoto” se producen por mecanismo fototóxico. Puede pasarle a cualquiera que se descuide la toalla. No es menester haber nacido con constitución atópica, es decir, con facilidad para desarrollar procesos alérgicos. Sólo de trata de que el sol incida sobre jugo de plantas con psoralenes.

 

Francesc Grimalt
Grimalt-Dermatologia
www.grimalt.net

2017-10-18T17:57:26+00:00